RELACIÓN ENTRE ESTADO NUTRICIONAL Y FERTILIDAD:

 

La nutrición es reconocida como uno de los principales factores ambientales que afectan a la capacidad reproductiva tanto femenina como masculina. Las mujeres con bajo peso pueden tener trastornos menstruales y consecuentemente alteraciones de la ovulación que dificulten la consecución de un embarazo. Por otro lado la obesidad y el sobrepeso alteran la capacidad reproductiva de las mujeres. Es evidente que el tejido graso (adiposo) juega un papel importante en el metabolismo de las hormonas sexuales y la obesidad en las mujeres parece afectar a la capacidad reproductiva. La probabilidad de embarazo espontáneo disminuye de forma lineal a medida que aumenta el Índice de Masa Corporal

 

La nutrición en el periodo periconcepcional (el que rodea al momento exacto de la concepción) parece ser un importante condicionante de la posible aparición de malformaciones congénitas, complicaciones materno-fetales durante el embarazo e incluso consecuencias a largo plazo para la descendencia. En las mujeres que están planificando una futura gestación debe asegurarse un aporte “extra” de algunos elementos que definiremos más adelante como suplementos nutricionales.

 

Dieta saludable previa a la gestación

 

Una dieta adecuada debe incluir alimentos lácteos (leche, yogures,…), verduras y frutas, además de los alimentos del grupo de las harinas (legumbres, pasta, arroz, pan, cereales,…) proteínas y grasas. Los alimentos lácteos son importantes por su aporte en calcio y vitaminas liposolubles (vitamina D), necesarias para asegurar la óptima salud ósea tanto de la futura mamá como del potencial bebé. La importancia de las frutas y verduras radica en su aporte de vitaminas, sustancias antioxidantes y fibra. El grupo de las harinas es importante por su aporte de proteínas de origen vegetal y como principal fuente de energía. Las proteínas más saludables son las de origen vegetal o las del pescado frente a las carnes. Las grasas deberían ser saludables (aceite de oliva, pescado, frutos secos).

 

En general se deben evitar los dulces y azúcares (bebidas azucaradas), bollería industrial, fritos y salsas (mayonesas, kétchup,…), carnes rojas.

 

Se recomienda cocina poco elaborada, es preferible hervir, cocinar “al vapor” o guisar “a la plancha” en lugar de freír y/o rebozar los alimentos.

 

Suplementos nutricionales y vitaminas

 

El ácido fólico está presente en las legumbres, vegetales de hoja verde, frutos secos,… A pesar de una dieta completa, se recomienda un aporte suplementario de 400 microgramos diarios (5 mg si hay alto riesgo de malformaciones) como mínimo un mes antes de la concepción y al menos durante el primer trimestre del embarazo. Se recomienda así mismo en el varón que va a ser futuro padre.

 

El yodo es fundamental por lo que además de asegurar el consumo de sal yodada y fomentar el consumo de pescado de origen marino, se recomienda un suplemento en torno a 200 microgramos diarios como mínimo un mes antes de la concepción y mantenerlo durante todo el embarazo y la lactancia.

Respecto al Hierro, dada la gran frecuencia del déficit del mismo en las mujeres en edad fértil, se recomienda analizar las reservas de la mujer que desea un embarazo y suplementarlo si es necesario.

 

RELACIÓN ENTRE HIPOTIROIDISMO Y FERTILIDAD

 

Los problemas con la glándula tiroides son frecuentes en mujeres jóvenes (de 25 a 45 años). Estas alteraciones tiroideas pueden afectar a la fertilidad de la mujer e impedir que se quede embarazada.

 

¿Para que sirve la glándula tiroides?

 

La función de la tiroides es regular el metabolismo. Segrega hormonas al exterior que, además, también se encargan de medir la respuesta del cuerpo otras hormonas. Las alteraciones tiroideas pueden producirse por:

  • Un mal funcionamiento de la propia glándula.
  • Alteraciones en el hipotálamo o la hipófisis.
  • Mala sensibilización hormonal.

 

Problemas para conseguir el embarazo

 

Si una mujer tiene dificultad para quedarse embarazada, es recomendable que entre las distintas pruebas para comprobar su fertilidad se incluya un análisis tiroideo, para comprobar si produce subfertilidad.

 

El hipertiroidismo o hipotiroidismo, además de infertilidad, puede ocasionar problemas en el feto y aumenta el riesgo de padecer aborto espontáneo durante el primer trimestre de gestación, si el tratamiento no es aplicado.

Una vez ha sido diagnosticada una disfunción en la glándula tiroides, el médico recetará una dosis de hormonas que ayuden a estabilizar el metabolismo del cuerpo con el correcto funcionamiento de la tiroides. Con el tratamiento adecuado aumentarán las posibilidades de conseguir el embarazo y disminuirá el riesgo de padecer un aborto espontáneo durante el primer trimestre de gestación. Además, mejoraran otros síntomas: aumentará la líbido y el estado de ánimo de la paciente.

Tras la medicación, se puede consiguir reinstaurar el ciclo ovárico de la mujer, produciendo la ovulación de forma normal. Es habitual que durante meses de medicación se realice un seguimiento con control ecográfico para comprobar el estado de su fertilidad. Y una vez quede regulado puede intentar conseguir el embarazo de forma natural.

 

El tipo de tiroidismo que más afecta a las mujeres en edad reproductiva es tiroidismo crónico o tiroides de Hashimoto. En una alteración del sistema inmunitario, donde se crean anticuerpos que actúan contra la glándula tiroides. Aunque la glándula continúe con su funcionamiento, la presencia de los anticuerpos puede provocar esterilidad femenina.

Si aún con la regulación hormonal no se equilibran los niveles hormonales, no se podrá conseguir el embarazo de forma natural, por lo que tendrá que recurrir a técnicas de reproducción asistida para conseguir el embarazo.

En las mujeres embarazadas, el hipotiroidismo puede producir aborto espontáneo con una probabilidad cuatro veces mayor de lo normal. Por eso, es importante descubrir un posible hipotiroidismo antes del embarazo o muy en sus comienzos.

Si no hay tratamiento, las mujeres embarazadas corren el riesgo de desarrollar hipertensión, tener un parto prematuro y los bebés pueden no alcanzar un desarrollo intelectual completo.

 

RELACIÓN ENTRE PROLACTINA  Y FERTILIDAD:

 

La prolactina es una hormona que se fabrica en la hipófisis y aunque también forma parte del circuito de hormonas del estrés, tiene como misión estimular el desarrollo de las mamas durante la gestación y la producción de leche tras el parto.

La tasa normal de prolactina en la mujer se encuentra alrededor de 20 µg/l, cuando esa tasa es mayor de 30 µg/l se considera hiperprolactinemia.

 

La elevación inapropiada de la prolactina, conocida como hiperprolactinemia, produce alteraciones del ciclo menstrual, ciclos anovulatorios, infertilidad y secreción de leche por las mamas en mujeres que no están embarazadas o amamantando a un bebé.

 

CAUSAS DE LA HIPERPROLACTINEMIA

 

  1. Situaciones fisiológicas: insomnio, estrés, ejercicio excesivo, manipulación de las mamas.
  2. Enfermedades: hipotiroidismo, síndrome de ovarios poliquísticos y otras.
  3. Algunos medicamentos, como los utilizados para evitar el vómito y las náuseas.
  4. Más raramente, tumores hipofisarios llamados prolactinomas que pueden ser controlados en la mayoría de los casos con medicación.

 

SÍNTOMAS DE LA HIPERPROLACTINEMIA

 

En general, se producen alteraciones menstruales que van desde alteración del ritmo normal hasta la ausencia completa de menstruaciones, y puede acompañarse de secreción de leche por las mamas.

 

Otros síntomas asociados que pueden aparecer son: dolores de cabeza, disminución de la libido, hirsutismo o exceso de vello especialmente cuando se asocia al Síndrome de Ovario Poliquístico, dificultad para quedar embarazada o abortos de repetición.

 

DIAGNÓSTICO DE LA HIPERPROLACTINEMIA

 

Si se sospecha un exceso de prolactina, la prueba a realizar es un análisis de sangre para determinar sus niveles independientemente del día del ciclo menstrual. Se recomienda realizarla por la mañana, en reposo, evitando situaciones de estrés que la puedan elevar. Si la cifra es alta, debe confirmarse al menos con una segunda determinación.

Cuando se encuentren cifras elevadas de prolactina confirmadas debemos descartar embarazo, consumo de medicamentos que elevan la prolactina, hipotiroidismo y/o síndrome de ovario poliquístico.

Tras descartar todas las causas posibles, si la elevación de prolactina es significativa y no encontramos explicación, se realizará una resonancia magnética hipofisaria para evaluar la existencia de un adenoma hipofisario productor de prolactina.

 

TRATAMIENTO DE LA HIPERPROLACTINEMIA Y FERTILIDAD

 

Cuando tenemos una causa conocida como un medicamento, un hipotiroidismo… debemos tratar la causa con el fin de normalizar los niveles de prolactina y así recuperar la capacidad reproductiva.

En otras situaciones (incluidos los tumores hipofisarios) el tratamiento consiste en fármacos orales como la cabergolina que consiguen normalizar los niveles de prolactina y así recuperar los ciclos menstruales ovulatorios, desapareciendo también la secreción de leche de las mamas.

Si la recuperación de los ciclos menstruales no es suficiente, recurriremos a la técnica de reproducción asistida más adecuada para cada caso en particular.

 

 

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