FECUNDACIÓN IN VITRO- ICSI

La fecundación in vitro,  también conocida como FIV, es una técnica que permite la fertilización de los óvulos por los espermatozoides fuera del cuerpo de la mujer. Los embriones creados en el laboratorio son posteriormente transferidos al útero materno para intentar su implantación y conseguir una gestación. Este proceso, involucra múltiples pasos que deben coordinarse correctamente; diseñar un tratamiento a la medida de las necesidades reales de los pacientes, la calidad del equipo humano y la tecnología de la clínica resultan claves para el éxito.

 

PASOS EN UN TRATAMIENTO DE FECUNDACIÓN IN VITRO:

 

1-ESTIMULACIÓN OVÁRICA:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para ampliar al máximo las posibilidades de embarazos, necesitamos obtener más de un ovocito (“óvulo”), que es lo que madura habitualmente en el ovario de una mujer en cada ciclo menstrual.

 

Para estimular la producción de varios ovocitos, en un ciclo para fIV-ICSI se debe administrar una combinación de fármacos ( x lo general por vía subcutánea), cuya respuesta se controla mediante ecografías vaginales y ocasionales análisis de sangre.

 

El proceso en total dura, según los casos, entre 8 y 12 días aproximadamente. Esta estimulación es clave para el éxito futuro. Conseguir el mayor número de ovocitos es importante, pero lo es más la calidad de los mismos.

 

2- PUNCIÓN OVÁRICA:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La aspiración folicular se realiza en quirófano bajo control ecográfico por vía transvaginal y con sedación mediante, por tanto, es un procedimiento relativamente indoloro, ambulatorio y  que no deja cicatriz. Mediante este procedimiento se obtienen los ovocitos que serán destinados a “encontrarse” con un espermatozoide.

 

3- FIV convencional/ ICSI:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FIV convencional:

Paralelamente, el varón facilita una muestra seminal que es capacitada en el laboratorio para optimizar su capacidad fecundante. Una vez que se tienen los ovocitos y los espermatozoides, estos últimos son colocados cerca de la gota que contiene cada ovocito y solos deberán alcanzar al óvulo, penetrarlo y fecundarlo.

 

ICSI:

La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), es un procedimiento que consiste en la introducción de un espermatozoide seleccionado en el interior de un óvulo maduro para conseguir su fecundación.

 

El ICSI supuso una verdadera revolución en las técnicas de reproducción asistida ya que resuelve la mayoría de los problemas de esterilidad de causa masculina. La técnica se emplea para la fecundación cuando el semen presenta un bajo recuento espermático, una morfología alterada, una motilidad disminuida o cuando es incapaz de fecundar mediante una FIV convencional. También puede emplearse en pacientes con un bloqueo de los conductos que transportan los espermatozoides, en este caso se realiza una punción testicular y se emplean espermatozoides extraídos directamente del testículo.

 

El procedimiento se realiza bajo un microscopio y emplea múltiples equipos de micro-manipulación que nos permiten estabilizar suavemente al óvulo y posteriormente introducir y depositar el espermatozoide en su interior. La selección del espermatozoide se basa fundamentalmente en sus características morfológicas, aunque en determinados casos pueden emplearse métodos complementarios (MACS, IMSI, PICSI).

 

 ¿En que casos está indicada la ICSI?

 

Las indicaciones para la realización de ICSI tienen que estar basadas en un estudio de fertilidad exhaustivo de la pareja. Por ejemplo:

 

1. Esterilidad Masculina:

 

  • Oligozoospermia o criptozoospermia: disminución severa en el número de espermatozoides.
  • Astenozoospermia: disminución severa en la movilidad espermática, incluyendo muestras con ausencia total de movilidad.
  • Teratozoospermia: elevado número de espermatozoides anormales.
  • Azoospermia obstructiva: ausencia completa de espermatozoides en eyaculado debido a una obstrucción. Las causas más comunes son de origen genético o inflamatorio o vaso-vasostomía fallida.
  • Azoospermia secretora: ausencia completa de espermatozoides en eyaculado debido a un defecto en la producción de espermatozoides en el testículo.
  • Aneyaculación: disfunción eyaculatoria causada por eyaculación retrógrada o paraplejia.

 

En los casos de azoospermia y de aneyaculación se pueden obtener los espermatozoides necesarios para ICSI directamente del testículo (punción testicular o biopsia).

 

  • Causa inmune: presencia de un alto número de anticuerpos antiespermatozoides.
  • Muestras seminales valiosas: pacientes que congelan muestra seminal antes de ser sometidos a quimio o radioterapia, aquellos que precisan de lavado seminal por padecer enfermedades infecciosas (VIH, hepatitis) o uso de semen de donante.

 

2. Esterilidad Femenina:

 

  • Obtención de un bajo número de ovocitos en la punción folicular. Aunque en estos casos también se puede realizar una FIV convencional.

 

4- CULTIVO EMBRIONARIO:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5- TRANSFERENCIA EMBRIONARIA:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre el segundo y quinto día después de la fecundación, se programará la transferencia de embriones. Consiste en trasladar al embrión/embriones desde el laboratorio al útero de la futura madre. Se realiza con la ayuda de  una ecografía abdominal para localizar el punto más idóneo para la anidación: pasaremos un fino catéter  a través del cuello uterino y depositaremos  una gota del medio de cultivo donde flota el/los embriones en el interior de útero.

 

No requiere sedación, ni ayuno, ni es dolorosa y, de hecho, es muy similar a un control ginecológico de rutina. Los embriones restantes de buena calidad serán vitrificados para uso posterior o permanecerán en cultivo prolongado para decidir posteriormente si pueden o no ser criopreservados.

 

6- RESULTADO Y SEGUIMIENTO POSTERIOR:

 

Tras 13/14 días del inicio de la progesterona se programa el dosaje en sangre de los niveles de una hormona denominada beta-hCG que produce el embrión y que pasa a la madre a través de la placenta. Es la primera señal que envía el embrión y que podemos medir como prueba de su implantación.

 

De ser positivo el resultado, la cuantificación de dicha hormona nos dará el pronóstico hasta que podamos ver el embarazo por ecografía alrededor de las 6-7 semanas de gestación.

 

De ser negativo el resultado, es de suma importancia la re valoración de cada uno de los pasos dados y de sus resultados, para así determinar los posibles cambios y/o ajustes en un próximo intento. Así mismo es de suma importancia para la contención de la paciente/pareja y su acompañamiento.

 

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